domingo, 12 de febrero de 2012

Río en Lisboa

El verano pasado quería ir a Brasil. El plan era hacer un curso de portugués y conocer Salvador de Bahía, Río y alguna que otra ciudad más. Pregunté precios de vuelos, me informé sobre escuelas, e incluso contacté con couchsurfers locales, pero en el último momento me di cuenta de que no tenía el cuerpo para un gran viaje. Así que me fui con unos amigos a pasar unos días en el Algarve haciendo surf y durmiendo en la playa. A la hora de volver, con tiempo por delante y sin ganas de regresar a Sevilla, le pedí a mis amigos que me dejaran en la estación de autobuses para ir a Lisboa, que no la conocía. No tenía demasiada ropa, ni un sitio donde dormir, ni plan concreto, pero no hizo falta. Tuve suerte y encontré un albergue cerca de Baixo Chiado donde conocí a gente con mucha facilidad. Luego, gracias a couchsurfing, descubrí la parte brasileña de la ciudad, con lo que de alguna manera, el viaje me llevó un poco adonde yo quería originalmente.



Río en Lisboa


La noche es una tómbola de besos de mentira,
las dos orillas tienen su sitio en la ciudad:
hay locales cariocas y una erasmus que tira
los trastos a Cupido con flechas de verdad.

Persigo la belleza con vocación de artista
-casi todo en la vida es cuestión de insistir-
no busco ya una estatua con cuerpo de revista
sino alguien que alimente mis ganas de vivir.

Me asomo desde el puente, dispuesto a averiguar
¿cuánto tengo de samba, cuánto tengo de fado?
Las preguntas sencillas son lo más complicado:
¿dónde termina el Tajo y dónde empieza el mar?

2 comentarios:

  1. Lisboa... una noché pasé allí, lo suficiente para enamorarme de esta ciudad.

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  2. Eso fue Jacob, que lo organizó todo.
    Menos mal que existe Portugal.

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