Río en Lisboa
La noche es una tómbola de besos de mentira,
las dos orillas tienen su sitio en la ciudad:
hay locales cariocas y una erasmus que tira
los trastos a Cupido con flechas de verdad.
Persigo la belleza con vocación de artista
-casi todo en la vida es cuestión de insistir-
no busco ya una estatua con cuerpo de revista
sino alguien que alimente mis ganas de vivir.
Me asomo desde el puente, dispuesto a averiguar
¿cuánto tengo de samba, cuánto tengo de fado?
Las preguntas sencillas son lo más complicado:
¿dónde termina el Tajo y dónde empieza el mar?
La noche es una tómbola de besos de mentira,
las dos orillas tienen su sitio en la ciudad:
hay locales cariocas y una erasmus que tira
los trastos a Cupido con flechas de verdad.
Persigo la belleza con vocación de artista
-casi todo en la vida es cuestión de insistir-
no busco ya una estatua con cuerpo de revista
sino alguien que alimente mis ganas de vivir.
Me asomo desde el puente, dispuesto a averiguar
¿cuánto tengo de samba, cuánto tengo de fado?
Las preguntas sencillas son lo más complicado:
¿dónde termina el Tajo y dónde empieza el mar?
Lisboa... una noché pasé allí, lo suficiente para enamorarme de esta ciudad.
ResponderEliminarEso fue Jacob, que lo organizó todo.
ResponderEliminarMenos mal que existe Portugal.