Me corresponde un piso en las afueras.
Es una VPO; setenta metros
con tres habitaciones y un trastero.
El banco me concede generoso
todo un cuarto de siglo de hipoteca.
Mientras tanto, mi vida no funciona
como debieran funcionar las vidas:
No me llena del todo mi trabajo
y no tengo mujer, ni una familia
que llevar a la playa los domingos.
Mis amigos casados me idolatran:
"¡Tú eres un alma libre, quién pudiera
superar la treintena en solitario!"
Yo no entiendo muy bien qué es lo que envidian;
tengo un piso de tres habitaciones
con dos juegos de llaves, un trastero
y ninguna razón para habitarlo.
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