¿Motivo de visita? Respondiste:
Una historia de amor de un par de noches.
No quisiste contarme más detalles
que aclararan tus besos incontables
(tampoco yo indagué).
                               Llegó el domingo
y te llevé sin más al aeropuerto.
¿Su tarjeta de embarque? Muchas gracias.
Ninguno miró atrás a ver si estaba
el otro saludando, ni hubo besos
volando rezagados bajo el arco
detector de metal;
                           nos despedimos
exactamente igual que nos gozamos:
sin hacernos preguntas, sin soñar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario